A todos los hermanos/as de la Asociación Mª Ana Mogas

Esta fiesta, cargada como casi todas del “polvo cultural de los siglos pasados” es, especialmente importante en la Congregación, en la Asociación, porque era especialmente importante para nuestra M. Fundadora.
Ella tenía un sentido especial de lo que era esencial y de lo accesorio y, más allá de las manifestaciones religiosas del s. XIX descubre la hondura de la expresión “corazón de Jesús” y vive esa profunda intimidad con lo más hondo de la persona de Jesús, su corazón, sus sentimientos, sus opciones vitales, sus preferencias y fidelidades... Y nos habla de Él no desde la teoría, sino desde su propia experiencia, de su historia gozosa vivida con Él: “He encontrado el corazón de mi Rey, de mi hermano, de mi dulcísimo amigo Jesús. ¿Qué más puedo apetecer…?”
Nosotros, ¿le hemos encontrado? Quizá mejor, ¿nos estamos dejando encontrar por Él? Porque, no lo olvidemos, el corazón de Jesús es corazón de Buen Pastor.
Y si no, pensemos en nuestra propia historia, ¿no hemos experimentado muchas veces que antes de que le busquemos Él ha salido a nuestro encuentro?, lo mismo si estamos atentos, distraídos o perdidos… Y al acercarnos un poquito más, ¿no nos hemos dado cuenta de que Él nos estaba llamando por nuestro nombre? Cuando creíamos estar esperándole ¿no hemos entendido que Él nos esperaba desde siempre y salía a buscarnos?… Y en tantas ocasiones como nos hemos encontrado en “cañadas oscuras”, rodeados de dolores y dificultades, ¿no hemos experimentado que Él estaba cerca, preparándonos, como una buena madre el alimento reparador, o derramando sobre nosotros, de tantas formas, el bálsamo que consuela? Y es que al final de todos nuestros caminos es el suyo el abrazo que nos restituye en lo que realmente somos: hijos e hijas queridas, hermanos y hermanas amadas, “ovejas” cargadas sobre sus hombros. ¡Y esto, sin sacarnos de las durezas de nuestra vida, nos hace tan felices!
Por eso, en esta fiesta, les deseo que puedan experimentar, sea cual sea su momento y situación, este “encuentro” liberador y consolador. Déjense adentrar en su corazón, sin miedo, y en él nos encontraremos todos, los de cerca y los de lejos, los que aun caminamos en esta vida y los que ya están de una forma más plena con Él. Porque solo el amor nos une y hace familia, lo demás es “añadidura” Así lo entendió Mª Ana… ¿qué más podemos apetecer…? Y ella, junto con todas nuestras hermanas y hermanos que ya murieron y están muy cerquita del Señor, muy dentro de su corazón, nos buscan, nos esperan, nos bendicen y sostienen junto con Él.
¡Feliz día del Corazón de Jesús, feliz día del corazón de nuestro Buen Pastor!
Con todo cariño:
Hna. Guadalupe Labrador.
Asesora general de la Asociación |