Queridos hermanos y hermanas de la Asociación Mª Ana Mogas:


Este año el día 6 de octubre, la fiesta de nuestra M. Fundadora, nuestra fiesta de familia, nos llega con aires misioneros y tono agradecido.

Aires misioneros, universales, porque hoy, 6 de octubre de 2009,no se contempla a María Ana en el tapiz de la Plaza del Vaticano, se la contempla en muchos pueblos y ciudades, donde sus hijos e hijas viven y la hacen presente.

Porque este año el nombre de Mª Ana lo contemplamos unido a muchos nombres. Uno está, sin duda, resonando en todos nuestros corazones: el de nuestra hermana Julia Aguiar.

Ella es hija de Mª Ana, misionera y servidora de los enfermos más pobres, allá en el pueblo africano de Benin. Cuidando, operando, amando en definitiva, muestra al mundo ese rasgo de nuestra Fundadora, su amor entregado y preferencial por los pobres.

Y, nos llena de alegría contemplarlo y que otros lo reconozcan. Nos emociona esa distinción extraordinaria que la Universidad de Nápoles la concede a ella, por su labor, de la que todos nos sentimos “orgullosos”, porque en ella reconocemos un don de Dios a Julia y a toda la familia de Mª Ana. Y, de alguna forma, sabemos y sentimos que esta distinción es también a toda la familia, a todas las hermanas del Benin, a los laicos que están con ellas, algunos también asociados y a cuantos desde lejos ayudan a este pueblo. 

Tonos agradecidos porque al contemplar la obra de Dios en una hermana, descubrimos que podemos hacerlo en otros hermanos y hermanas que conocemos y ello nos llena de agradecimiento. Ellos, aunque no sean reconocidos públicamente nos muestran, las actitudes de nuestra Fundadora: su espíritu de acogida, su servicio y delicadeza, su fortaleza en las adversidades, su esperanza inquebrantable o su abandono confiado en el Señor.

Cada uno hemos recibido unos dones, no son los mismos, unos hablan en nombre de Dios, otros animan, los hay que educan, los que curan, los que sostienen u orientan, los que salen a la calle o los que oran en silencio… pero todos juntos, cuando nos unimos en familia, mostramos al mundo la riqueza de nuestro carisma franciscano, la riqueza de nuestra M. Fundadora.

Por ello el tono agradecido de nuestra celebración. Contemplando a nuestros hermanos nos quedamos sin palabras para agradecer a Dios tanto don recibido

Que en el silencio de la oración pronunciemos hoy el nombre de tantos hermanos y hermanasque han sido para nosotros “imagen de nuestra M. Fundadora y del Amor de nuestro Dios” y agradecidos, avancemos por la vida con esa mirada que sabe descubrir, debajo de tanta suciedad y barro, como a veces la recubre… el rostro de Dios, el rostro de sus hijos amados.

¡Feliz día a todos! Un fuerte abrazo

 

Mª Guadalupe Labrador

Asesora General Asociación Mª Ana Mogas