Cuadro de texto:




Cuadro de texto:

 

 

El domingo de Ramos, día de “apertura” a esta semana que llamamos santa, me tocó hacer de cronista en la lectura de la Pasión del Evangelio de Mateo.  Leer la Pasión es algo que siempre me emociona, me da la sensación de entrar inmerecidamente en un misterio que me sobrepasa, en una intimidad amorosa que me “toca” directamente y me desborda. Seguro que es una experiencia compartida.

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Este año una frase, se me ha quedado prendida en la memoria y en repetidas ocasiones me golpea el corazón: “Iré delante de vosotros a Galilea, allí me veréis”

Son dos promesas hechas en ese tono de confianza absoluta que solo Jesús es capaz de mantener en medio de tanto dolor, abandono y muerte como está experimentando: Yo estaré con vosotros y… ¡me veréis!, sabréis que estoy, experimentareis mi presencia amorosa y salvadora… En este caminar cotidiano de tantas oscuridades, vosotros  veréis.

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También es una convocatoria…. “os espero en Galilea”, poneos en camino, salid, caminad…  Una invitación a cada uno de nosotros, a nuestras fraternidades, a toda la familia de Mª Ana, hermanas y laicos….  Y una invitación que el Espíritu nos urge a  responder personalmente y como familia.

En el gozo de esta nueva Pascua os deseo a todos:

*      Pies ágiles y arriesgados para  “ponernos en camino” hacia Galilea, allí donde “todo empezó”. (Podemos preguntarnos ¿dónde empezó mí  historia con Jesús? ¿Y la de nuestra fraternidad?). Allí donde están los que no cuentan, los que “no saben”, los que más necesitan, los que tienen incluso “mala fama”…

*      Ojos atentos y despiertos, para encontrarle a Él, allí donde ha querido esperarnos, en los hermanos y hermanas, en los pobres, en los heridos del camino…

*      ev2007_07.jpgY sobre todo un corazón nuevo, amante y agradecido, jubiloso y paciente, que encuentra cada día los gestos y las palabras adecuadas para ser testigo de Jesús Resucitado, allí donde Él nos ha enviado. Un corazón transformado por el Espíritu como el de  Mª Ana,  que la llevaba a traducir así este testimonio pascual “su rostro revelaba la armonía de su corazón, para comunicar alivio, ánimo y luz a los que lo necesitaban (Vot.  VI. Pg. 67)

            Hasta pronto. Nos mantenemos unidos en su “memoria”, nos veremos en Galilea.

¡Feliz Pascua de Resurrección!

Mª Guadalupe Labrador

Asesora General Asociación Mª Ana Moga