La Xunta de Galicia aprueba un proyecto LADESOL, de la ONGD FERE-CECA el primero, en este país.


La ONGD FERE-CECA está presente en un nuevo país: Mozambique







El pasado 22 de mayo la Xunta de Galicia comunicó a los responsables de FERE-CECA la concesión de una ayuda para la realización de un proyecto de Cooperación al Desarrollo. Dicho proyecto consistía en la ampliación del centro de atención Secundaria María Ana Magas, bajo titularidad y dirección de las Hermanas Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor, localizado en la ciudad de Matola, en Mozambique (próxima a la capital del país, Maputo).

 La ciudad de Matola se encuentra situada a 15 km de la capital de Mozambique, Maputo, al sur del país. El PIS per cápita (PPA) de Mozambique es de 1.240 USD y la esperanza de vida poblacional de 43 años. La tasa de mortalidad infantil se sitúa en un 122% y un alto número de ese porcentaje se debe a la acción directa de enfermedades como el SIDA o la Malaria.

El centro escolar María Ana Magas se localiza en el barrio de Matola C, uno de los múltiples barrios que conforman la zona denominada Matola Sede. Ma-tola es, sobre todo, una ciudad residencial, ciudad dormitorio de Maputo, que cuenta con una población de unos 425.000 habitantes (48% varones y 52% mujeres). Los masivos desplazamientos de pobla-ción procedente de las zonas rurales del país hacia zonas de mayor desarrollo como Maputo o Matola en busca de mejores condiciones de vida y huyen¬do de las secuelas de la guerra, han provocado la proliferación de un gran número de asentamientos alrededor de estas ciudades. Unos asentamientos

que nacen sin ningún tipo de planificación urbanís-tica ni cuentan con los servicios e infraestructuras básicas necesarias. Muchos de los beneficiarios del centro María Ana Magas proceden de estos asentamientos. Viven en payotas (casas pequeñas construidas con ladrillos caseros de adobe, cañizo y paja) y cuentan con unas condiciones de vida pre-carias. El número medio de miembros por familia o casa se sitúa en torno a diez. Para la mayoría de las familias locales la agricultura es el medio de subsis-tencia más importante e incluso el único, aunque las características del suelo y subsuelo, propenso a la erosión, dificultan el trabajo. Constituye también un problema la presencia de líneas de alta tensión en las inmediaciones de las casas que expone a radiaciones electromagnéticas.

En los últimos años, la zona entre Maputo y Matola se ha convertido en la zona industrial más importan-te del país. Se han construido fábricas de cemento, aluminio, tejidos, vidrio y refinerías de petróleo en las que trabajan muchos de los habitantes de Matola, aunque eso sí, en condiciones muy precarias. Son los hombres, sobre todo, los que trabajan emplea-dos en el sector industrial mientras que las mujeres, en su mayoría, trabajan en el campo o venden sus productos agrícolas en la puerta de sus casas, las payotas, o acuden a mercados locales para su ven¬ta. Pero además de trabajar, las mujeres son las que sacan adelante los hogares.

No existen en la zona apenas hospitales, y los cen-tros de salud existentes no cuentan con los medios ni el personal suficiente. Enfermedades como el SIDA o la Malaria afectan a un alto porcentaje de la pobla¬ción local. También están expuestos a problemas de índole sanitario que afectan y merman la salud del conjunto de la población local como calles llenas de basura, niños jugando en ellas recogiendo y comien¬do restos, carencia de alcantarillado, contaminación procedente de las fábricas que inhala la población por la cercanía a las casas, etc.

A pesar del esfuerzo realizado por el Gobierno mo-zambiqueño para la construcción de escuelas Prima¬rias a lo largo del todo el país, éstas todavía son insu¬ficientes, y apenas existen escuelas de Secundaria. Actualmente en el distrito de Matola hay un total de 91 escuelas Primarias, en las que estudian un total de 142.000 alumnos, y solamente nueve escuelas Se¬cundarias y una técnica donde estudian unos 21.000 alumnos (el máximo de las plazas disponibles). El curso pasado terminaron Primaria en Matola 11.000 alumnos, de los que sólo 7.000 encontraron plaza en las escuelas de Secundaria quedando el resto fuera, sin posibilidades de atención.

JUSTIFICACIÓN

Las religiosas Franciscanas llegaron a Matola en el año 1986. En el año 1991 se inician los trámites para abrir una escuela y en 1992 comenzaron con un grupo pequeño que recibía las clases debajo de un árbol, mientras se presentaba un proyecto a la ONG española Prosalus, quienes finalmente ayuda¬ron con la construcción de las cuatro primeras aulas docentes. Ante el aumento de demanda, Manos Uni-das junto con la Cooperación Española construyen otras cuatro aulas, la sala de Dirección/Secretaría, la sala de profesores y los baños de profesores y alum-nos. Según fue pasando el tiempo se ofertó también el segundo nivel de Primaria y se pidió ayuda para un campo de deporte.

Ante la necesidad acuciante de escuelas Secunda-rias en la zona, al igual que en todo el país, las au-toridades educativas locales decidieron apoyar y au-torizar también, bajo condiciones, que determinadas escuelas comunitarias de la ciudad (escuelas de titu-laridad privada pero sin ánimo de lucro y que cuen-tan con ayudas del Gobierno), entre ellas la escuela María Ana Magas, pudieran impartir Secundaria. Las titulares del centro se pusieron manos a la obra tras concienciarse de la necesidad real de aceptar y llevar a la práctica la autorización dada por las autoridades locales para ampliar su oferta educativa, con el áni¬mo de poder garantizar una plaza escolar en este nivel a unos 450 jóvenes de la zona. Gracias a la ONGD española Ladesol (el organismo creado para la solidaridad desde la congregación titular) se han podido construir cuatro de las seis aulas docentes necesarias y exigidas para implantar el ciclo comple¬to de Secundaria, y se ha obtenido la autorización, hasta el momento, para la implementación de los dos primeros niveles de los tres que componen el ciclo de Secundaria. Pero aún era necesario com¬pletar todas las infraestructuras exigidas para lograr la autorización del ciclo completo. La ayuda obtenida por la Xunta de Galicia y que se materializará en bre¬ve permitirá completar este proyecto.


Ahora el centro cuenta con 14 aulas docentes que se utilizan en dos turnos, mañana y tarde, para atender a los 28 cOursos existentes (uno de preescolar y tres clases por cada uno de los cursos impartidos: de 1 ° a 7° de Primaria y 8° y 9° de Secundaria), es decir, están completas todas las aulas, por lo que no hay cabida para poder atender los tres niveles previstos del último curso de Secundaria (10°) que debería comenzar a funcionar el curso que viene. De ahí la necesidad urgente de construir dos nuevas aulas do¬centes más y la biblioteca para el nivel.

También es importante destacar el esfuerzo que vie-nen realizando las Titulares del centro escolar para lograr la progresiva integración de la mujer en el ám¬bito educativo y social mediante acciones concretas que facilitan y potencian su acceso a la educación con el fin de acabar con el fenómeno de la 'masculi¬nización' de la educación que se vive el país.

Toni  Díaz Opto. Cooperación de FERE-CECA