180 años del nacimiento de una estrella
Cuando ya se han ido los Magos, cuando las luces de Navidad se apagaron, cuando recogemos las estrellas de nuestras casas y volvemos a nuestras tareas cotidianas... recordamos que un 13 de enero de 1827 María Ana vino al mundo como un regalo de Reyes y con vocación de estrella. Esa fue su misión, ser estrella al estilo de la de Belén que ilumina el camino en medio de la oscuridad y de la incertidumbre, que sabe ocultarse cuando no es necesaria y vuelve a reaparecer sólo para conducir a Jesús.
180 años después su luz sigue iluminando
Cada año, nada más empezar nos sale al encuentro el recuerdo del nacimiento de nuestra M. Fundadora y su mensaje sugerente para
iniciar el nuevo año.
Con este motivo, desde el Secretariado, nos llega una interesante invitación a ser luz y estrella, ahora que se nos apagan en las ciudades tantas estrellas y luces de “colores”…
Luces de fe, de esperanza y amor que iluminen desde dentro y sin ruido, que inspiren y sostengan gestos de cariño y entrega, gestos de “Caridad verdadera”
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